Pensando en cómo el mundo se desmorona entre humanos sin humanidad:
Hubo un tiempo en que temía hasta respirar, por si un leve paso pudiera lastimar; hoy sé que quedarse inmóvil, sin protestar, es elegir el silencioso ataúd de una muerte en vida.
Que todo lo que hacemos deja su huella, y somos dueños de lo propio y su alcance; no vale pisotear por el «todo vale». Si no lo quieres para ti, no lo quieras para nadie.
Donde el interés compra cualquier alma y la hipocresía se disimula sin pena; todos saben la verdad que el miedo calla, dejando que el egoísmo mande y moldeé este mundo que tanto ahoga, y que ya no nombra...
No todo vale.
