A veces la edad se siente como una sombra que no encaja, como si el tiempo avanzara más rápido que la imagen que tenemos de nosotras mismas. Pero tú nunca has sido una cifra. Nunca has cabido en un molde.
Yo te veo en otra forma:
Te veo en esa forma tuya de dar amor sin pensarlo, de cuidar incluso cuando nadie lo pide, de ponerte siempre la última sin que nadie lo note.
Te veo en ese corazón tuyo, más grande de lo normal, que late para todos incluso cuando estás cansada.
Te veo en la paciencia que sostienes incluso cuando el nervio te tiembla por dentro, en esa mezcla tuya de calma y fuego que solo tienen las mujeres que han vivido de verdad.
Te veo observadora, inteligente, empática, capaz de escuchar lo que no se dice y de consolar sin una sola palabra.
Y luego está tu voz.
Esa voz que no es solo voz: es cuento, es refugio, es paz. Una voz que hace magia, que convierte un día torcido en un día respirable, que ilumina como si llevaras dentro un pequeño sol. Por eso te llamo Amaterasu: porque sin proponértelo, das vida.
Pero también eres fuego.
Esa parte tuya que protege como una leona, que defiende lo que ama con una fuerza que asusta, que se planta, que decide, que arde.
A veces chocamos, sí. Dos cabezas firmes, dos fuegos similares y a la vez distintos.
Pero incluso entonces, siempre acabas dejándome elegir.
Esa es tu forma de querer: fuerte, libre, protectora, sin soltar del todo, pero sin encerrar: "Lejos pero nunca separados, libres pero nunca solos".
Eres artista sin escenario,
madre sin manual,
mujer que sostiene incluso
cuando nadie la sostiene a ella.
Y aunque tú no lo digas,
aunque no lo nombres,
aunque no lo pienses,
hay algo más.
Eres Fénix.
Porque has ardido más veces de las que cualquiera imagina, y aun así siempre vuelves. Más sabia, más fuerte, más tú.
Quizá no te reconozcas porque has sido muchas cosas a la vez: niña, madre, refugio, leona, paz, fuego, Fénix, calma, abrazo, luz, ternura... Y ninguna de esas palabras tiene edad.
Sesenta no es anciana.
Sesenta es haber vivido lo suficiente para saber, para sentir, para elegir.
Sesenta es haber amado tanto que el corazón se te agrandó sin pedir permiso.
Sesenta es haber sido vida para otros, y seguir siéndolo.
Hoy cumples sesenta.
Y si pudieras verte como te veo yo,
entenderías que no hay número que pueda contenerte.
Eres luz.
Eres fuego.
Eres renacer.
Eres Amaterasu.
Eres el Fénix.
Que cuida,
Que sostiene,
Que permanece,
Que vuelve más fuerte,
incluso cuando el mundo se apaga.
Mujer que no se rinde.
Amaterasu, hoy es tu día.Y ojalá este pequeño reflejo te ayude, aunque sea un poco,a reconocerte.
"Hasta el infinito y más allá".
