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“Nunca perdí una hora de mi vida en aquello que no me cupiera en el corazón.” - A. Machado -

lunes, 10 de octubre de 2016

Lo que escribo, el lenguaje del corazón y la envidia de la mente

¿Entender lo que escribo? No, ni yo entenderme puedo, mas no por ello dejas de escribir he, pues mi corazón habla, y mi mano traducirlo intentará.
Difícil trabajo entender el mensaje, pues el lenguaje de los corazones solo estos lo entenderán, mientras que los que la cabeza usen muy mal les irá, pues el lenguaje del corazón y de la cabeza nunca el mismo serán.

El corazón no necesita palabras para hablar, a eso la mente envidia siempre le tendrá.

Me duele verte así



Promesa de reencuentro, noche de desvelo. Un llanto desordenado, ahogado, llena la oscuridad con el mar de lágrimas que solo una mirada podrá secar.





Contemplarte así, en tu profunda tristeza, no me es grato, para nada, verte de tal manera. Pero tu sola has de saber que ese mar tuyo no tiene lugar, y cuando te des cuenta de ello otra vez el sol saldrá, secará tu mar de lagrimas y te devolverá la alegría que ese idiota te quiso quitar. Más solo tu sola, de ello, cuenta te has de dar.



Mi ángel caído, alza el vuelo ya, sécate los ojos y deja esa isla perdida en tu mar. Contempla el mundo real, mi querida estrella fugaz.

Noche de sentimientos contrarios

Sentimiento estable, sentimiento confuso... Noche irreal, de ternuras por doquier y besos por traspiés. De todo y nada a la vez. Una cordura de un sin fin de locuras. Una promesa fugaz, una lágrima caer y un suspiro del aire en mi piel, responder, hasta más no poder. 
Que sin tu presencia ya no ser más, pero la luna cae, y dos caminos, unidos esta noche, se separan para no volverse a ver... Vacíos siempre estarán, anhelando el ocaso perdido que un día les hizo encontrar un alma igual.


Noche de sentimientos contrarios, es noche de amor.