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“Nunca perdí una hora de mi vida en aquello que no me cupiera en el corazón.” - A. Machado -

jueves, 13 de marzo de 2025

"Escalones, Susurros y Deseos Velados"

Cada peldaño, un secreto. 
Entre luces traviesas 
y rincones escondidos, 
la escalera nos invita 
a perdernos… o a encontrarnos. 

Las sombras dibujan suspiros, 
los destellos marcan latidos. 
No es solo un camino, 
es un umbral, 
donde el tiempo calla 
y los deseos hablan.
 
Subir o bajar, 
perdernos o encontrarnos, 
quizá no importe, 
porque entre luces y sombras 
hay miradas que arden, 
manos que tiemblan, 
labios que se buscan 
y corazones que se unen, 
en un mismo sentir.

En ese rincón secreto, 
donde la luz apenas susurra, 
las almas no solo se encuentran, 
se reconocen, 
se reclaman, 
se entregan, 
uniéndose en un mismo ser.

martes, 25 de febrero de 2025

Tres meses de momentos inolvidables


En cada momento de la vida, hay capítulos que inician y otros que culminan. Algunos son más largos, otros breves; algunos están llenos de alegría, otros de dolor y dificultades. Cada etapa trae consigo su propio conjunto de desafíos y aprendizajes, y es natural sentir una montaña rusa de emociones al transitar de una a otra...



Bajo el cielo infinito de un amanecer, 
un alma sensible se despierta, 
cargando en su corazón la labor, 
de sanar y amar sin tregua... 


Deshacer mi bolsa de recuerdos, como cerrar un libro lleno de historias y memorias invaluables, me llevaba de vuelta a esos momentos vividos... Cada objeto: Tijeras de autosuficiencia, bolígrafos extra para mis mentores, las libretas repletas de notas y lecciones... Cada página, cada línea, testigo y símbolo de esfuerzos, de intentos por aprender y ser de ayuda. 


Tres meses de desafíos, 
lecciones, sonrisas y lágrimas, 
de abrazos y miradas que llenan el alma, 
despedidas dolorosas y frustraciones, 
impotencia que enseña e instan a continuar, 
con más fuerza y esperanza, por los demás.


Los primeros días fueron de duda, las primeras semanas, solo podía sentirme torpe y fuera de lugar, lo único que quería era no estorbar, como si cada paso que daba fuera un tropiezo más. Pero poco a poco, con su infinita bondad y paciencia, aquellas puertas abiertas, brindaron un hogar. Cada día que pasaba, me sentía más aceptada y valorada. Cada sonrisa y palabras de aliento, me dieron fuerzas para continuar. 

Recordando cada momento vivido, testimonio para no ser un estorbo y poder ayudar, crecimiento y evolución personal y profesional.


Esos ojos brillantes, 
llenos de amor y nobleza, 
incluso en sus peores momentos, 
mostrado su singular belleza, 
que acaricia el alma. 
Aunque algunos se fueron, 
su recuerdo vive en el pecho, 
dejando una huella imborrable, 
un amor y respeto eterno.


Los animales, cuyas miradas traspasan las armaduras más robustas y pesadas, con sus ojos llenos de amor y gratitud, me enseñaron lecciones que jamás olvidaré. Incluso convalecientes, nunca pierden su luz. Despedidas, más felices, de regreso a casa, y más desagradables e inevitables, así es formar parte del ciclo de la vida. Lecciones de empatía, respeto y compasión. Nuestra misión, hacerles el camino más llevadero. Cada caricia, cada mirada, cada mimo, un consuelo. A pesar del dolor de las despedidas, es reconfortante saber que se hizo todo lo posible por mejorar sus vidas.


Recuerdos de meses compartidos,
conversaciones, risas y tristezas, 
frustración y esperanza entrelazadas, 
lecciones de empatía, amor y nobleza.

Al despedirse de compañeros y amigos, 
un susurro de esperanza queda, 
de volver a cruzar caminos, 
de reencontrarse en la vereda.

Y aunque hoy el alma duele, 
es señal de una vida plena, 
de haber amado con toda el alma, 
y de seguir adelante, 
llena de  gratitud y esperanza.


Los recuerdos de esos meses me acompañarán siempre. Las conversaciones, las risas, y también los momentos de tristeza y frustración compartida. Aprendí que el trabajo en equipo es fundamental, y que cada uno, con sus habilidades, cariño y esfuerzo, aporta algo único y valioso. Aunque ahora me enfrento a la incertidumbre de no saber si volveré a ver a esas personas y animales, me consuela saber que, de alguna manera, todos dejamos una huella en la vida de los demás.

Hoy, mientras las lágrimas caen por mi rostro, sé que este dolor es una señal de que formé parte de algo maravilloso, de que viví intensamente. Y aunque el futuro es incierto, llevaré conmigo estos recuerdos y las lecciones aprendidas, con la esperanza de que, algún día, nuestros caminos, tal vez, se crucen de nuevo.


Permito que mis sentimientos emerjan, 
honrando los recuerdos y las lecciones, 
procesando lo vivido con profundidad, 
saboreando la dulzura y la amargura.


La vida es un constante fluir:
Capítulos que empiezan, y que terminan,  
algunos largos, otros cortos.
Alegrías y dolores, desafíos y triunfos.
Cada cierre, un nuevo comienzo.
Cada final, una nueva oportunidad.
Nuevas experiencias, personas y caminos.

Mantengo la esperanza, 
sabiendo que llevo conmigo, 
esas valiosas lecciones y recuerdos
de este capítulo tan bello y único.


Gracias por lo vivido.

jueves, 13 de febrero de 2025

Estrellas del pasado, camino al futuro

La nostalgia se entrelaza en mi corazón como un murmuro eterno, recordando la inocencia de la infancia y los lazos inquebrantables. Los recuerdos dulces nos guían hacia un futuro prometedor, donde la pureza y la fidelidad son nuestros cimientos.

En cada decisión, la sabiduría del pasado ilumina nuestro camino como una estrella eterna. Honremos estos recuerdos y construyamos un futuro lleno de oportunidades y relaciones significativas, de felicidad, que perdure para siempre.