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“Nunca perdí una hora de mi vida en aquello que no me cupiera en el corazón.” - A. Machado -

jueves, 19 de noviembre de 2015

Otro sinsentido


No soy uno más,
no soy uno menos, 
simplemente soy yo, 
un triste recuerdo, 
un simple adiós, 
un alma perdida
que vaga por el tiempo.
Sin rumbo fijo, 
sin un sitio al que acudir, 
y sin palabras que decir...


Un mero observador, 
un simple transeúnte, 
un oyente desinteresado: 
"Sólo sé que veo lo que escucho 
y escucho lo que veo;
o era que observo lo que oigo 
y oigo lo que observo."
No lo sé, no recuerdo... 
No recuerdo nada, 
por no recordar, 
ya ni recuerdo quién soy.



-Sólo sé que vivo, ¿sigo viviendo? O tal vez morí y por eso no recuerdo.


viernes, 12 de junio de 2015

Conclusión adolescente


Es increíble con qué facilidad se nos vuelve todo de color negro, la tendencia que tenemos a ser negativos, vemos todo lo malo y nada bueno... Y que irónico suena todo esto cuando sales del “pozo", pues lo que en la oscuridad parece horrible, fuera se ve insignificante, no era tan horrible como parecía.


Este balance entre, llamémoslo, luz y oscuridad es algo muy habitual, al menos en la sociedad adolescente. Pues, en ese momento de nuestra vida, somos seres inestables, cambiantes, hoy te queremos con locura y en un par de días... te odiamos.

Me parece desolador a la par que interesante. Desolador porque, al hacer eso, no nos damos cuenta de la inestabilidad que podemos crear en las personas a las que dirigimos esos mensajes contradictorios, el daño que podemos causar es lo que olvidamos. Interesante me parece porque esa inestabilidad que creamos en otro es el reflejo de lo que tenemos por dentro, de cómo nos sentimos: si tememos a esa persona, si nos da vergüenza, si tenemos envidia de ella, si estamos pasando un mal momento... Por eso perturbamos a los demás, para que no vean nuestras propias inseguridades.



"Todo tiene un por qué y si lo hayamos, hallaremos la solución."


sábado, 6 de junio de 2015

Mi alma inmortal

Tú, que como la vida misma naces de las entrañas de la tierra;

Tú, que creces intentando alcanzar el cielo;

Tú, que te aferras a la vida con el lazo de la eternidad.

Tú, mi alma inmortal, que aunque mi cuerpo muera, 
seguirás vagando por este mundo imperfecto.