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“Nunca perdí una hora de mi vida en aquello que no me cupiera en el corazón.” - A. Machado -

miércoles, 8 de junio de 2016

Caminante

Tener amigos... Ser amigos... Amigo... ¿Cómo puede decirse tanto una palabra vanamente? Amigo es algo muy importante como para llamarlo a la ligera, y es que, una amistad es algo totalmente desinteresado, basado en la lealtad y la honestidad, en el cariño, y es recíproco. Pero... Cómo puedes decir que somos amigos cuando, en verdad, sólo pretendes utilizarme para tus fines propios... Cómo puedes decir que soy tu amigo cuando te alimentas de mis desgracias y nunca quieres compartir mis alegrías, sólo quieres quitármelas... Cómo puedes llamar amigo a alguien que sólo piensa en él y pretende que tú sólo pienses en él... 


No, déjame decirte algo, yo no necesito esa amistad vacía, la cual más parece una tortura psicológica que lo que, efímeramente, representa. Así que, otra vez, yo seguiré haciendo mi camino, como buen caminante, dejaré mis huellas atrás junto contigo y miraré hacia delante.

jueves, 21 de abril de 2016

Ojos sinceros y llorosos

Sé que ya no me hablarás, sé que ni querrás escucharme, pero debes de pensar sí alguna vez te has parado a hacer algo de esto... pues nunca lo has hecho. Ahora, no te voy a pedir que lo hagas, no tengo derecho, o así lo siento, sólo quiero pedirte que me mires a los ojos, directamente a los ojos, y me digas si en mí ves aquello que te contaron y que creíste a ciegas, o simplemente ves a una chica insegura de ojos morrones... Dime sí en mis ojos ves aquellas maldades que creíste como ciertas, o ves simplemente una chica miedosa, acobardada por decir lo que siente, por todo lo que la hicieron pasar... Dime, por favor, sí crees las palabras de esas personas o a los ojos sinceros y llorosos que ahora mismo tienes delante.

jueves, 14 de abril de 2016

Alma errante que despierta susurrante

Alma errante
que despierta susurrante
al oír el suspiro 
de un recuerdo lejano 
grabado a fuego
en su memoria...


El quejido de un corazón quebrado.
Corazón  herido de muerte, pero latiente, 
que mal vive en pos de una búsqueda incesante.
Lo único que ansía este aciago corazón
es encontrar la cura a su mal,
pero erra en su intento, una y otra vez,
busca y busca, y encuentra,
pero nada sirve a su causa...


El corazón seguirá luchando por su ardua búsqueda.
Por muy frustrado que se halle, 
nunca desistirá en su empeño por sanarse.



Un susurro, un suspiro de un recuerdo lejano, 
vacío, casi sin fuerza  para ser real,
hace recordar al Alma lo que fue 
y lo que pudo haber sido.



Corazón herido de muerte,
pero latiente,
nunca pierde su esperanza,
siempre paciente.